martes, 2 de julio de 2019

¡Bienvenidos, bandoleros!

Bienvenidos al blog, bandoleros. 
¿Sabíais que...?

A principios del siglo XIX, las comarcas de Alicante y Murcia eran especialmente conocidas por su hostilidad, sus escarpadas montañas y sus frondosos bosques. Estas características orográficas favorecieron la proliferación de bandidos en la zona. De todos aque- llos merodeadores hubo uno que resultaba particularmente atractivo para los escritores por lo poco sanguinario de sus acciones y la gran red de espionaje que logró instaurar en torno a las tierras murciano-alicantinas. El bandolero en cuestión, Jaime Alfonso, más conocido como el Barbudo, es protagonista no solo de novelas, pliegos u obras teatrales, sino también de numerosas leyendas que hoy en día todavía resuenan en las zonas de la Vega Baja y el Bajo Vinalopó.

En el caso de Jaime Alfonso, los esfuerzos por desligar el estudio histórico del literario son vanos: nos encontramos ante un personaje que, aun en vida, se veía envuelto por un halo de misterio y leyenda que resultó especialmente atractivo para los escritores román- ticos. El introductor de la figura de Jaime Alfonso el Barbudo en la literatura fue Ramón López Soler, que, fuertemente influenciado por el romanticismo de Walter Scott, inaugura en 1832 la novela de bandoleros en España con su novela Jaime el Barbudo.

¿Queréis saber más sobre las aventuras y desventuras de este peculiar personaje? 

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