martes, 2 de julio de 2019

De Pirata a Bandolero

¡Hola, bandoleros!

Como ya deberíais saber, la rebeldía en el Romanticismo está idealizada, todos los héroes se rebelan contra su realidad, contra su sociedad. Por este motivo, aquellas personas alejadas de la sociedad, marginadas, como los piratas y los bandoleros, que viven al margen de la ley, se convierten en héroes.

Recordemos entonces, la "Canción del Pirata" de  José Espronceda

Con diez cañones por banda, 
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela, 
un velero bergantín. 
Bajel pirata que llaman,  
por su bravura, El Temido
en todo mar conocido, 
del uno al otro confín. 

La luna en el mar riela, 
en la lona gime el viento, 
y alza en blando movimiento 
olas de plata y azul; 
y va el capitán pirata, 
cantando alegre en la popa, 
Asia a un lado, al otro Europa, 
y allá a su frente Estambul: 

«Navega, velero mío, 
sin temor, 
que ni enemigo navío 
ni tormenta, ni bonanza 
tu rumbo a torcer alcanza, 
ni a sujetar tu valor. 

Veinte presas 
hemos hecho 
a despecho 
del inglés, 
y han rendido 
sus pendones 
cien naciones 
a mis pies.» 

Que es mi barco mi tesoro, 
que es mi dios la libertad, 
mi ley, la fuerza y el viento, 
mi única patria, la mar. 

«Allá muevan feroz guerra, 
ciegos reyes 
por un palmo más de tierra; 
que yo aquí tengo por mío 
cuanto abarca el mar bravío, 
a quien nadie impuso leyes. 

Y no hay playa, 
sea cualquiera, 
ni bandera 
de esplendor, 
que no sienta 
mi derecho 
y dé pecho 
a mi valor.» 

Que es mi barco mi tesoro, 
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento, 
mi única patria, la mar. 

A la voz de «¡barco viene!» 
es de ver 
como vira y se previene, 
a todo trapo a escapar; 
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer. 

En las presas 
yo divido 
lo cogido 
por igual; 
sólo quiero 
por riqueza
la belleza 
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro, 
que es mi dios la libertad, 
mi ley, la fuerza y el viento, 
mi única patria, la mar. 

¡Sentenciado estoy a muerte!  
Yo me río; 
no me abandone la suerte, 
y al mismo que me condena, 
colgaré de alguna entena, 
quizá en su propio navío.

Y si caigo, 
¿qué es la vida? 
Por perdida 
ya la di, 
cuando el yugo  
del esclavo, 
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro, 
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento, 
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor 
aquilones, 
el estrépito y temblor  
de los cables sacudidos, 
del negro mar los bramidos 
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno 
al son violento, 
y del viento 
al rebramar, 
yo me duermo 
sosegado, 
arrullado 
por la mar.

Que es mi barco mi tesoro, 
que es mi dios la libertad, 
mi ley, la fuerza y el viento, 
mi única patria, la mar.


Y he aquí la parte más interesante, porque... Nuestro querido Barbudo tiene su propia versión de la Canción del Pirata


Con el puñal en el cinto  
y el trabuco naranjero, 
desafío al mundo entero 
y el poder del huracán.

Hijo soy de la Aventura 
y mi patria las montañas 
que en sus lóbregas entrañas, 
seguro asilo me dan. 

Pasajero, 
en la brida, 
o a tu vida 
pongo fin; 
que es mi gloria  
la venganza,  
la matanza 
y el botín. 

Puesta a precio mi cabeza 
por el mundo se pregona, 
pero si el Rey me perdona,  
desprecio el perdón del Rey.  

Que es mi dicha mi caballo  
y la presa el bien que adoro, 
la libertad mi tesoro, 
la independencia mi ley. 

Y las aves carniceras 
y el bramar del aquilón. 
Y es mi gloria mi bravura  
y la noche mi elemento,  
la venganza mi contento 
y el botín mi religión.
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Esta particular versión está extraída de la obra teatral de Sixto Cámara sobre Jaime el Barbudo. ¿Qué os ha parecido? A mí me parece que Sixto Cámara hace así un homenaje divertido y original a José de Espronceda en su obra.

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